Educación Matemática en Centroamérica y El Caribe: algunas posibilidades y oportunidades

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No es algo novedoso hablar del estado de la Educación Matemática en Centroamérica. Aquellos que están familiarizados con esta temática y/o están involucrados en el área lo conocen. Sin embargo, más que traerles datos estadísticos de la (poca) presencia de investigaciones centroamericanas en congresos regionales e internacionales, me gustaría proponer algunas temáticas en que podríamos conocernos más como región, más allá de los datos que ya conocemos. Para ello, levanto tres temas que nos podrían ayudar en este sentido.

El primero es la formación del docente de matemática en Centroamérica y El Caribe. Contar con docentes formados en prácticas investigativas en Educación Matemática puede ser un factor clave para el crecimiento del área, sin embargo, en mis pocos años de experiencia en el área he podido notar lo poco que hacemos para conocernos como países y como región en diversos temas y la educación y la formación docente no son la excepción. ¿Qué particularidades en la formación docente se presentan en la región?, ¿qué aproximaciones y distanciamientos tenemos entre sí?, ¿qué modelos formativos hay?, ¿qué ideas sobre matemática, educación matemática y formación de profesores se evidencian en nuestros países?, ¿qué espacios de formación en investigación en Educación Matemática se evidencian en la formación permanente del profesor de matemática? Estos temas son de mucha importancia para poder construir políticas públicas. En este apartado me es grato saber que desde la Relme 34, realizada virtualmente en Quezaltenango, Guatemala, un grupo de docentes aceptó el desafío de explorar la formación del profesor de matemática en distintos países de Centroamérica. El número para publicarse este año en la revista FAEI (Guatemala), dará aportes significativos en el sentido de conocernos y a partir de estos datos podrían configurarse escenarios para buscar el crecimiento de nuestra región, pero no basta, a este esfuerzo sería interesante que colegas de países del Caribe se unieran para ampliar el horizonte sobre este tema.

El segundo es el currículo. Hablar de currículo va más allá de conocer programas de contenido de los niveles educativos de nuestros países. Cuando hablo de currículo me refiero a conocer el significado y las prácticas educativas que desarrollamos en nuestros países para la enseñanza y aprendizaje de la matemática: ¿qué matemática estamos enseñando?, ¿a qué necesidades responde esa matemática?, ¿cómo son diseñados y seleccionados los currículos de matemática en nuestros países? Esto resulta muy importante cuando, al parecer, existen o han existido influencias extra regionales que van ganando espacio en la definición de las políticas educativas curriculares: ¿qué tiene que decir la comunidad de educadoras y educadores matemáticos acerca de este punto?, ¿qué desafíos se vislumbran en la práctica docente a partir de estas situaciones? Considero importante problematizar la cultura de la matemática escolar a modo de proponer espacios de investigación y acción ante estas situaciones.

Por último, las investigaciones en Educación Matemática. Año a año es posible verificar en nuestra región el crecimiento, aun tímido, de investigaciones en este campo en nuestra región. Sin embargo, y considerando que no estamos satisfechos con los datos actualmente, ¿cuál es el “estado del arte” de las investigaciones en Educación Matemática en América Central y el Caribe?, ¿qué temáticas inquietan a los investigadores e investigadoras?, ¿existen temáticas en común?, ¿dónde se están formando las investigadoras e investigadores?, ¿qué espacios de crecimiento profesional se vislumbran?, ¿qué oportunidades de intercambio y aprendizaje podríamos aprovechar y tejer entre nosotros?, ¿para qué queremos seguir creciendo en cantidad y calidad de investigaciones? Dialogar en estas preguntas podría ayudarnos a vincular las investigaciones al día a día de nuestras sociedades que, sin duda, debe ser un fin de nuestros trabajos.

Estos son algunos de los aspectos que podríamos construir espacios de intercambio y diálogo. La invitación es a generarlos.

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Investigador en Educación Matemática Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación - UFG
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